Anguna nació como un juego independiente para Game Boy Advance y encontró una segunda vida gracias a la escena homebrew, que lo adaptó al hardware de 1977 del Atari 2600 demostrando hasta dónde se puede empujar una consola tan vieja. Es un ejemplo notable de lo que la comunidad de programadores homebrew sigue produciendo décadas después del retiro comercial de una máquina: una aventura completa, con progresión y objetivos, corriendo en apenas 128 bytes de RAM.

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