Code-Woord viene del neerlandés: código y palabra, sin misterio idiomático. Todo apunta a un juego de deducción verbal —adivinar el término oculto con pistas, pariente del Mastermind y del ahorcado— de esos que la escena holandesa y flamenca produjo con cariño para las computadoras hogareñas.
Sin autoría confirmada, la ficha se queda con el idioma como brújula: software en neerlandés, público local, vocación educativa probable. Otra muestra de que cada rincón de Europa jugaba en su propia lengua.
Este sistema todavía no corre en el navegador (Dreamcast, GameCube, PS2 y Xbox vienen en camino a medida que la emulación web madure). La ficha, los medios y la comunidad ya son todos tuyos.

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