Continental Circus nació como recreativa de motociclismo de Taito en 1987 y llegó a las computadoras europeas hacia 1989: un mundial de circuitos con clima cambiante, paradas en boxes y esa urgencia de clasificar o quedar afuera que las salas recreativas sabían cobrar en monedas. Según la leyenda repetida por décadas, el «Circus» del título sería un tropiezo con la palabra «circuits», error que terminó dándole nombre inolvidable.
En su salto al hogar perdió el asiento con forma de moto pero conservó la velocidad de postal: rectas infinitas, rivales como muros y la lluvia obligando a cambiar de neumáticos. Arcade de carreras sin grasa, directo al semáforo verde.
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