Dig Dug traslada a la 2600 la fórmula del arcade de Namco: el jugador cava túneles bajo tierra para perseguir a Pooka y Fygar, inflándolos con una bomba de aire hasta hacerlos estallar o aplastándolos con rocas que se desprenden del terreno. La versión doméstica simplifica los gráficos originales pero conserva la mecánica central que hizo del arcade uno de los grandes éxitos de comienzos de los 80. Es una de las conversiones más sólidas del catálogo tardío de Atari 2600, publicada directamente por Atari, y un buen ejemplo de cómo la consola siguió recibiendo adaptaciones de peso incluso cuando el mercado ya miraba hacia sistemas más nuevos.

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