Dragster reduce la carrera de resistencia a un ejercicio purísimo de reflejos: cambiar de marcha en el momento exacto para lograr el mejor tiempo posible en una recta, sin margen de error. Se hizo célebre décadas después de su lanzamiento cuando la comunidad especializada debatió si el tiempo récord original, atribuido a un jugador, era siquiera posible; ese folclore lo convirtió en una de las anécdotas más citadas de la arqueología del Atari 2600.

Si te gustó este