Diseñado por Rob Fulop, alterna entre dos personajes jugables —una gaviota que sobrevuela el mar buscando pistas y una sirena que se sumerge para recuperar los fragmentos del tridente de Poseidón— en una estructura que mezcla exploración, plataformas y algo de puzzle ambiental, poco común dentro del catálogo de acción pura del 2600. El cambio constante entre aire y agua obliga a pensar la partida en dos registros distintos.
Se lo recuerda como uno de los experimentos más ambiciosos de Imagic en su intento de ir más allá del shooter genérico, con una ambientación mitológica que todavía hoy se siente poco explotada en el catálogo de la consola.

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