Invers anuncia su mecánica en una palabra recortada: invertir, dar vuelta, conmutar. Es el vocabulario de los rompecabezas de tablero donde cada jugada altera el estado de las casillas vecinas, familia que el software doméstico practicó con devoción por su economía de medios y su profundidad sorpresiva.
Sin créditos conservados en el catálogo, la pieza queda como ejercicio anónimo de lógica, probablemente de la órbita de dominio público germana donde estos títulos lacónicos abundaban. Reglas en una línea, dolor de cabeza garantizado: la mejor tradición del género.
Este sistema todavía no corre en el navegador (Dreamcast, GameCube, PS2 y Xbox vienen en camino a medida que la emulación web madure). La ficha, los medios y la comunidad ya son todos tuyos.

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