Krull propone una serie de minijuegos de acción vinculados a distintas escenas de la película, con la premisa de recolectar y sobrevivir que caracterizaba a buena parte de las licencias cinematográficas del Atari 2600. No alcanzó la infamia de otros cruces cine-videojuego de su generación, pero es representativo de la fiebre de adaptaciones apuradas que ayudó a saturar el mercado en los años previos al crac de 1983.

Si te gustó este