Lotus III: The Ultimate Challenge, de Magnetic Fields para Gremlin (1992), cerró la trilogía de la marca británica combinando los dos espíritus anteriores: carreras contra rivales y contrarreloj arcade, con el Esprit, el Elan y el prototipo M200 en el garaje. La versión de Atari ST sumó el celebrado generador de circuitos, niebla, túneles y clima cambiante.
La saga Lotus fue sinónimo de velocidad pulida en las 16 bits, y este cierre es su testamento generoso: todo lo aprendido, en un solo disco. Para la parroquia de la ST, de lo más fino que pasó por sus rutas pixeladas.
Este sistema todavía no corre en el navegador (Dreamcast, GameCube, PS2 y Xbox vienen en camino a medida que la emulación web madure). La ficha, los medios y la comunidad ya son todos tuyos.

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