Mr. Dash lleva el apellido más famoso de las cavernas digitales: la escuela Boulder Dash, que en las Atari de 8 bits generó una descendencia casera inabarcable. Este ejemplar pertenece a esa tradición de variantes de aficionados, no al canon oficial de la saga.
La mecánica se hereda completa: excavar, dejar caer rocas con timing criminal y juntar diamantes antes de que la física cobre venganza. El señor Dash, como todo clásico, aguanta cualquier reencarnación.
Este sistema todavía no corre en el navegador (Dreamcast, GameCube, PS2 y Xbox vienen en camino a medida que la emulación web madure). La ficha, los medios y la comunidad ya son todos tuyos.
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