Necromancer (Synapse Software, 1982) es la obra rara y mayor de Bill Williams para las computadoras Atari de 8 bits. Como el druida Illuminar, plantás árboles que crecen en tiempo real y combaten por vos contra las arañas y los secuaces de Tetragorn, el nigromante que quiere adueñarse del cementerio.
Son tres actos encadenados —el bosque, las criptas, el camposanto— y cada uno cambia las reglas sin bajar el ritmo. La prensa de la época lo describió como uno de los juegos más imaginativos jamás vistos en un Atari, y en 1987 la propia Atari lo reeditó en cartucho para la línea XE. Frenético, melancólico y único: nadie volvió a hacer nada parecido.
Este sistema todavía no corre en el navegador (Dreamcast, GameCube, PS2 y Xbox vienen en camino a medida que la emulación web madure). La ficha, los medios y la comunidad ya son todos tuyos.

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