Rubik's Cube traslada la lógica de alinear colores en las seis caras del cubo a un formato digital, con controles adaptados a las limitaciones del joystick del 2600 para rotar caras y capas. Es una curiosidad dentro del catálogo de adaptaciones de juguetes y rompecabezas de la época, interesante hoy sobre todo para quien quiere ver cómo se tradujo un objeto físico tan icónico a las posibilidades de una consola de 1977.

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