Parte de la ola de homebrews que la comunidad de programadores sigue produciendo para el 2600 décadas después de su descontinuación, propone guiar a una oveja saltando entre plataformas con un nivel de detalle gráfico y de animación que sorprende viniendo de un hardware de 1977, gracias a técnicas de programación que exprimen al máximo cada ciclo del procesador. Es un plataformas convencional en su estructura, pero notable en su ejecución técnica.
Es una buena carta de presentación de hasta dónde llegó la escena homebrew moderna: pruebas vivientes de que el límite real de una consola vieja lo pone la creatividad de quien programa, no solamente el silicio.

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