Puzzle publicado en Norteamérica para la primera Game Boy, del tipo que exige empujar bloques y despejar rutas con la cabeza fría. Pertenece a esa camada inicial de cartuchos sin licencia ni mascota, donde todo el peso caía sobre la mecánica. Modesto, silencioso y perfectamente representativo de lo que la consola ofrecía en sus primeros años.
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