Super Mario Land acompañó el lanzamiento mismo de la Game Boy, llevando al fontanero de Nintendo a un reino distinto al habitual, el de Sarasaland, con niveles de plataformas que introdujeron ideas propias como fases de disparos con un submarino o un avión, algo inédito hasta entonces en la serie.
Es un pilar histórico del videojuego portátil: la prueba de que la fórmula de Mario podía funcionar en una pantalla pequeña sin perder identidad, y el punto de partida de una relación entre Nintendo y sus portátiles que definiría a la industria durante décadas.
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