Parte de una familia de programas educativos multilingües que usaba minijuegos y ejercicios de vocabulario para reforzar el inglés como segunda lengua, con el mismo espíritu que tantos 'trainers' que poblaron el catálogo europeo de DS. Su valor hoy es más de época que jugable: documenta cómo el mercado aprovechó la pantalla táctil y el micrófono de la consola para vender software escolar directamente a las familias.
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