Junto a su versión hermana Pokémon Blanco, esta entrega de 2010 introdujo la región de Teselia (Unova) y un elenco enteramente renovado de Pokémon, además de profundizar la narrativa de la saga con el Equipo Plasma como antagonista central, cuestionando por primera vez de forma explícita la moral detrás de capturar y entrenar Pokémon.
Es, junto a su contraparte, una de las entregas más valoradas por su ambición narrativa y de diseño tras cuatro generaciones consecutivas en la misma plataforma, aunque no cerró la era Nintendo DS de la franquicia: ese lugar quedó para las secuelas directas Negro 2 y Blanco 2, publicadas en 2012.

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