Car-Race es, otra vez, uno de esos nombres que describen literalmente la propuesta: una carrera de autos reducida a su forma más elemental, con la perspectiva y las limitaciones técnicas propias de las primeras computadoras domésticas japonesas. Ese minimalismo no es un defecto sino una marca de época: antes de que el género de las carreras incorporara circuitos, licencias y física compleja, todo se resolvía con un camino que se movía y un auto que había que mantener sobre él.
Vale como pieza arqueológica del género: un testimonio de cómo se jugaba "a las carreras" cuando la palabra simulación todavía no formaba parte del vocabulario del videojuego.
Este sistema todavía no corre en el navegador (Dreamcast, GameCube, PS2 y Xbox vienen en camino a medida que la emulación web madure). La ficha, los medios y la comunidad ya son todos tuyos.

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