Chess representa el intento, repetido en decenas de plataformas de la época, de trasladar el tablero de ajedrez a la pantalla y ponerlo a jugar contra un oponente de silicio. Para las computadoras de 8 bits, programar una inteligencia artificial capaz de sostener una partida decente era un desafío técnico serio, y cada plataforma tuvo su propia versión con distintos niveles de sofisticación en el motor.
Más allá de su desarrollador específico, que no está documentado con certeza en este caso, este tipo de software cumplió un rol importante: demostrar que las computadoras domésticas podían hacer algo más que correr arcades, y acercar el ajedrez a un público que no siempre tenía con quién jugar en persona.
Este sistema todavía no corre en el navegador (Dreamcast, GameCube, PS2 y Xbox vienen en camino a medida que la emulación web madure). La ficha, los medios y la comunidad ya son todos tuyos.

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