Defiance alterna el control entre Kain y Raziel en capítulos separados que convergen hacia el final, combinando combate cuerpo a cuerpo con acertijos ambientales y el uso de distintas formas espectrales de Raziel para progresar. Cierra, al menos en esta etapa, la densa mitología vampírica que la saga fue construyendo desde Blood Omen.
Es considerado por los fans como un cierre satisfactorio -aunque no definitivo- de una de las narrativas más elaboradas del catálogo de PS2. Para quienes vienen siguiendo la saga desde Soul Reaver, es una entrega imprescindible.
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