Odin Sphere entrelazó cinco historias distintas ambientadas en un mismo reino de fantasía nórdica en guerra, cada una protagonizada por un personaje diferente, con un sistema de combate de acción en 2D y una dirección de arte pintada a mano que se convirtió en la seña de identidad de Vanillaware, el estudio liderado por George Kamitani. La estética recordaba a los libros ilustrados clásicos, algo poco habitual en los videojuegos de la época.
Es considerado, sin exagerar, uno de los ARPG en 2D más bellos jamás hechos, y consolidó a Vanillaware como uno de los estudios japoneses más respetados en materia de dirección artística, un camino que el equipo seguiría profundizando después con Muramasa y 13 Sentinels.
Este sistema todavía no corre en el navegador (Dreamcast, GameCube, PS2 y Xbox vienen en camino a medida que la emulación web madure). La ficha, los medios y la comunidad ya son todos tuyos.
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