Kingdom Grandprix traslada la estructura de un juego de carreras a un reino de fantasía, con vehículos y personajes que se alejan del imaginario automovilístico habitual del género para apostar a algo más cercano al cuento de caballeros y criaturas.
Es una placa de nicho dentro del catálogo de carreras de Taito, recordada sobre todo por esa ambientación poco convencional dentro de un género dominado casi siempre por autos reales o futuristas.

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