Metro-Cross es un arcade de plataformas que Namco lanzó en 1985, donde el protagonista debe atravesar un circuito urbano lleno de obstáculos, desde vallas y autos hasta charcos que solo se pueden cruzar deslizándose, todo contra un cronómetro que no da tregua y que convierte cada partida en una carrera de reflejos tanto como de memorización.
Es uno de los plataformas de pantalla fija más recordados del catálogo de Namco de los 80, apreciado por su ritmo trepidante y por proponer una idea de carrera de obstáculos poco habitual dentro del género.

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