Salamander toma el motor de Gradius y lo acelera: menos gestión de power-ups mediante barra de selección, más acción directa, y la novedad de niveles que se dividen en rutas distintas según el camino que elija el jugador, algo poco habitual para un shooter de la época.
Es una de las placas más queridas del catálogo de disparo de Konami, con una banda sonora memorable y un diseño de niveles que todavía hoy se cita como ejemplo de shooter horizontal bien construido.

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