Super Hang-On expande el concepto del Hang-On original con cuatro rutas temáticas —África, América, Asia y Europa— de dificultad creciente, manteniendo la misma filosofía de espectáculo físico que After Burner u Out Run: gabinetes especiales en forma de moto que el jugador inclinaba con el cuerpo para tomar las curvas, sumando una capa de inmersión que iba más allá del control tradicional de joystick y botones.
Es una de las piezas más recordadas del período dorado de Sega en el arcade de carreras, gracias a esa combinación de velocidad, banda sonora pegadiza y la experiencia física del cabinet, un formato que la compañía explotaría también en After Burner y Galaxy Force II casi en simultáneo.

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