El apellido Simulator fue sello de época: prometía seriedad, ángulos medidos y efecto regulable. Esta segunda entrega de billar para las computadoras Atari llega al archivo sin créditos firmes, como tantas mesas de la camada europea.
Queda lo esencial: la blanca, el taco y esa física de salón que convierte cada carambola en un pequeño teorema.
Este sistema ainda não roda no navegador (Dreamcast, GameCube, PS2 e Xbox estão a caminho conforme a emulação web amadurece). A ficha, as mídias e a comunidade já são todas suas.
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