Blastaball comprime en su título la receta del deporte futurista que los 80 adoraban imaginar: una pelota, mucha violencia y ninguna tarjeta amarilla. El molde -mezclar estadio con campo de batalla- dio clásicos en las 16 bits, y también una constelación de imitadores menores de los que este disco parece formar parte.
Sin créditos ni año documentados con firmeza, su ficha queda en el terreno de lo probable: partidas rápidas, física exagerada y marcadores que se disputan a golpes. Otro nombre del fondo Atari esperando que alguien lo arranque y confirme cuánta pólvora traía de verdad.
Este sistema ainda não roda no navegador (Dreamcast, GameCube, PS2 e Xbox estão a caminho conforme a emulação web amadurece). A ficha, as mídias e a comunidade já são todas suas.

Se você curtiu este