Es una pieza atípica del catálogo de Game Boy: un cartucho de patrones de bordado con diseños de la familia Mario, concebido para funcionar junto a máquinas de coser de la marca Jaguar antes que como videojuego convencional. Publicado solo en Japón y en japonés.
Hoy es una curiosidad de márketing cruzado más que un título jugable, un testimonio de hasta dónde llegó el merchandising de Mario en los noventa.

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