Pipe Dream (Pipe Mania en algunos mercados) propuso un puzzle de una elegancia casi matemática: colocar piezas de tuberías sobre una grilla para formar el camino más largo posible antes de que un líquido comience a fluir y encuentre un final abrupto. Su versión de Game Boy trasladó esa mecánica de planificación bajo presión a la pantalla portátil sin mayores cambios de fondo.
Es un puzzle que envejeció extraordinariamente bien, porque su tensión no depende de gráficos ni de época: sigue poniendo a prueba la capacidad de pensar rápido y en cadena, algo que cualquier fanático del género puede disfrutar hoy sin nostalgia obligatoria de por medio.
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