Sega, que desde la retirada de Sonic del hardware propio construyó una relación comercial estrecha con Nintendo, reunió a personajes de ambos universos —Mario, Sonic, Luigi, Tails, Bowser, Eggman y compañía— en eventos oficiales de los Juegos Olímpicos de Invierno de Vancouver 2010, desde esquí alpino hasta patinaje de velocidad, cada uno resuelto con minijuegos de reflejos.
Es una de las varias entregas de la serie crossover olímpica que Sega y Nintendo produjeron durante esos años, pensada para capitalizar tanto el atractivo de las mascotas como el interés genuino por cada edición de los Juegos.

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