Capcom saltó a la Super Famicom con su séptima entrega, pero el circuito Famiclone no aceptó quedarse sin ella. Este cartucho lleva el número 7 a los 8 bits por la vía no oficial, patrimonio popular de una escena que rellenaba los huecos del catálogo con más entusiasmo que permisos. Una curiosidad obligada para coleccionistas de la saga.

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