Best League es un caso típico de la escena de bootlegs europea de los 90: Playmark tomó como base el Big Striker de Jaleco y lo reeditó con equipos de la Serie A italiana en lugar de selecciones nacionales, apuntando directo al público local. Salió en 1993, en plena efervescencia del fútbol arcade tras el éxito de títulos como Kick Off o el propio Big Striker. No aporta nada propio en términos de diseño —es, después de todo, una reescritura de un juego ajeno— pero es un buen ejemplo de cómo operaban las editoras de bootlegs italianas, adaptando licencias deportivas ausentes a un mercado con hambre de fútbol local.

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