Blaster lo diseñó Eugene Jarvis —el mismo detrás de Defender y Robotron: 2084— para Williams en 1983, y traslada esa obsesión por el caos controlado a un túnel pseudo-3D generado con sprites escalados, en la misma familia de ideas que Zaxxon o Tempest. El jugador avanza disparando contra oleadas de enemigos que emergen desde el fondo de la pantalla, con una sensación de velocidad creciente pantalla tras pantalla.
Comercialmente no repitió el éxito de Robotron, en parte porque llegó en un momento de saturación del mercado arcade estadounidense previo al crac de 1983, pero para los seguidores de Jarvis es una pieza clave de su período más experimental con gráficos escalados.
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