A Day at the Races retoma la fórmula de los juegos de apuestas hípicas que circularon en varias computadoras domésticas: el jugador arma su jornada de carreras, analiza a los caballos disponibles y aposta antes de ver la competencia resolverse en pantalla. No hay datos firmes sobre su desarrolladora ni su año de origen. Es un ejemplo del subgénero de simuladores de hipódromo que, sin la ambición gráfica de los grandes títulos de carreras, apuntaban a un público que disfrutaba más la gestión de la apuesta que la acción en pista.
Este sistema todavía no corre en el navegador (Dreamcast, GameCube, PS2 y Xbox vienen en camino a medida que la emulación web madure). La ficha, los medios y la comunidad ya son todos tuyos.

Si te gustó este