A.P.B. (siglas de All Points Bulletin) llegó a los salones en 1987 de la mano de Atari Games y se ganó un lugar propio por una idea poco común para su época: en vez de ir directo tras un solo objetivo, el jugador debe acumular méritos deteniendo una sucesión de infractores de tránsito antes de poder encarar al criminal principal, todo bajo la presión constante de un cronómetro. Atari Corporation adaptó esa fórmula al Lynx en 1991, ajustando el mapa urbano y la conducción a la pantalla portátil. Hoy funciona como una cápsula de humor policial ochentoso, con ese ritmo de arcade que castiga cada segundo perdido mirando el mapa en lugar de perseguir. No es una revolución jugable, pero su estructura de objetivos encadenados sigue resultando fresca frente a la persecución lineal de otros juegos de la época.

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