Air-Sea Battle formó parte del lanzamiento original del Atari 2600 en 1977, cuando la consola todavía se vendía como una novedad y el catálogo entero cabía en una sola mano. Es, en esencia, una colección de variantes de tiro: tanques, aviones y submarinos que se enfrentan en escenarios fijos, pensada para dos jugadores y para las partidas cortas de sobremesa que definieron esa primera generación.
Su valor hoy es puramente arqueológico: no hay ambición narrativa ni progresión, solo el gesto fundacional de apuntar y disparar que toda la industria terminó refinando después. Es la clase de cartucho que explica, mejor que cualquier discurso, de dónde salió todo lo demás.

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