Balloonier evoca aeronautas, canastos de mimbre y cielos por conquistar, pero el archivo no acompaña: sin créditos, sin año, sin certezas.
Queda el nombre, liviano como corresponde, y la invitación de siempre: elevarse, mirar qué hay y contarlo. La historia del software también se escribe así, un globo perdido a la vez.
Este sistema todavía no corre en el navegador (Dreamcast, GameCube, PS2 y Xbox vienen en camino a medida que la emulación web madure). La ficha, los medios y la comunidad ya son todos tuyos.

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