Pocos juegos generaron una escena de creadores tan activa como Boulder Dash: durante años, aficionados de toda Europa construyeron cuevas propias con rocas, diamantes y física traicionera. Bandit Boulderdash 27, con su numeración de serie, respira exactamente esa tradición de entregas caseras.
No es material oficial de la saga sino parte de ese ecosistema de fans, especialmente fértil en las computadoras Atari de 8 bits. Para el paladar entrenado, estas colecciones amateur esconden algunos de los diseños más retorcidos del género.
Este sistema todavía no corre en el navegador (Dreamcast, GameCube, PS2 y Xbox vienen en camino a medida que la emulación web madure). La ficha, los medios y la comunidad ya son todos tuyos.

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