Alterna dos escenas de juego dentro del mismo cartucho: primero hay que atrapar con un rayo tractor a las criaturas que flotan en un planeta antes de que se acabe el tiempo, y después defender la nave nodriza —el "arca cósmica" del título— de una lluvia de meteoritos mientras despega hacia el siguiente destino. Esa estructura de dos actos, poco común en el catálogo del 2600, le dio identidad propia dentro de la ya nutrida oferta de shooters de Imagic.
Se lo recuerda como uno de los títulos más pulidos de una de las terceras compañías que mejor entendió, en su momento, cómo sacarle jugo estético al hardware de Atari.

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