Death Race es un título con eco: así se llamó el arcade más polémico de los setenta y la película que lo inspiró. Qué relación guarda este ejemplar del catálogo Atari con esa estirpe es un misterio: el registro no trae créditos ni año.
La promesa es transparente: velocidad y peligro en dosis iguales. Cinturón abrochado, moral en la guantera.
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