Coleco tenía la licencia de Nintendo para llevar los juegos de la saga Donkey Kong a varias consolas de la época, y esta versión traduce la secuela arcade —donde Junior debe trepar enredaderas, esquivar Snapjaws y liberar a su padre encerrado por Mario— a las posibilidades gráficas mucho más limitadas del 2600, con el recorte de escenarios y animaciones que ese salto implicaba.
Se la compara inevitablemente con las versiones de ColecoVision e Intellivision, más fieles al arcade, pero para quien solo tenía un Atari en casa fue durante un buen tiempo la única forma de seguir la historia después del "Donkey Kong" original.

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