Basado en la comedia de acción sureña que dominó la televisión estadounidense de fines de los 70 y comienzos de los 80, propone manejar el auto de los Duke a toda velocidad esquivando obstáculos y saltando accidentes geográficos con la física exagerada que hizo famosa a la serie, mientras se intenta despistar a la policía del condado. Fox lanzó una segunda parte poco después, ampliando la idea de persecución por caminos rurales.
Es uno más de los juegos con licencia de televisión que definieron buena parte del catálogo tardío del 2600, cuando cualquier programa popular terminaba, tarde o temprano, convertido en cartucho.

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