Fatal Run, desarrollado por Sculptured Software y publicado directamente por Atari en 1990, pone al jugador a conducir un vehículo blindado a través de un páramo post-apocalíptico, entregando una vacuna contra la radiación mientras destruye autos hostiles y esquiva obstáculos en el camino. Con 32 kilobytes de datos, es el cartucho más grande jamás producido para la 2600, una hazaña técnica en una consola diseñada más de una década antes. Junto a Klax, fue de los últimos títulos que la propia Atari sacó para la 2600, un cierre de ciclo casi simbólico: la compañía exprimiendo hasta el límite técnico un hardware que ya llevaba once años en el mercado.

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