Grand Prix Simulator pertenece a la gran tradición del automovilismo económico británico: vista cenital, circuitos de trazado endiablado y esa dificultad que convertía cada curva en un juicio sumario. El título fue estandarte de la era dorada del software a precio de caramelo.
Esta edición del catálogo Atari llega sin créditos confirmados en el archivo, así que la ficha no otorga pole position a ciegas. La promesa es fija: velocidad, choques y la vuelta perfecta como zanahoria eterna.
Este sistema todavía no corre en el navegador (Dreamcast, GameCube, PS2 y Xbox vienen en camino a medida que la emulación web madure). La ficha, los medios y la comunidad ya son todos tuyos.

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