Graeme Souness, mediocampista de hierro y luego entrenador, le puso cara a este manager de fútbol británico de comienzos de los noventa (con errata en el título de esta edición, detalle que los coleccionistas atesoran). La propuesta es la clásica del género: planilla, fichajes, alineaciones y la eterna angustia del resultado ajeno.
Los managers eran el gran deporte silencioso de las computadoras europeas: cero reflejos, puro criterio. Ideal para quienes siempre supieron que el problema del equipo era el entrenador, hasta que les tocó serlo.
Este sistema todavía no corre en el navegador (Dreamcast, GameCube, PS2 y Xbox vienen en camino a medida que la emulación web madure). La ficha, los medios y la comunidad ya son todos tuyos.

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