Labyrinth (Broderbund, 1982) propone un laberinto con malas pulgas: las paredes se abren y cierran solas, los guardianes brotan del centro y hay cuatro prisioneros encerrados en cajas esperando rescate. Nacido en Apple II de la mano de Scott Schram, llegó a los 8 bits de Atari en conversión de Corey Kosak.
La mezcla es deliciosa: disparos para abrirse camino, memoria para no perderse y velocidad para que las puertas móviles no te dejen encerrado con la amenaza. Ocho niveles de claustrofobia creciente, puro músculo arcade de la primera era.
Este sistema todavía no corre en el navegador (Dreamcast, GameCube, PS2 y Xbox vienen en camino a medida que la emulación web madure). La ficha, los medios y la comunidad ya son todos tuyos.

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