Live and Let Die (Domark, 1988) tomó de la película de Bond exactamente lo que necesitaba: la persecución en lancha. El resultado es un arcade acuático de velocidad pura: gargantas de río, minas, rampas y combustible que juntar, con el esmoquin convenientemente impermeable.
Parte de la línea 007 de Domark, elige la especialización sobre la ambición y sale ganando: como juego de lanchas es de lo más digno de su generación. Martini aparte, se agita bastante.
Este sistema todavía no corre en el navegador (Dreamcast, GameCube, PS2 y Xbox vienen en camino a medida que la emulación web madure). La ficha, los medios y la comunidad ya son todos tuyos.

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