Lochjaw pone al jugador a esquivar y combatir a un tiburón gigante mientras explora un entorno submarino en Atari 2600, en una fórmula que remite directamente al fenómeno cinematográfico de Tiburón. De hecho, el juego se llamó originalmente de otra manera antes de que Apollo, su publicador, decidiera cambiarle el nombre para evitar problemas legales con los dueños de la marca de la película. Es un caso curioso de cómo la industria del videojuego de comienzos de los 80 caminaba constantemente al borde de la infracción de marcas registradas, adaptando premisas de éxitos de taquilla sin pagar nunca por la licencia oficial.

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