Mattel aprovechó su propia línea de juguetes y el dibujo animado asociado para lanzar esta adaptación, en la que He-Man debe recorrer un escenario disparando contra las fuerzas de Skeletor, con la estética simplificada habitual del catálogo tardío del 2600. Es uno de los tantos cruces entre juguete, animación y videojuego que caracterizaron a Mattel durante esos años.
No es de los títulos más recordados de la consola, pero documenta bien el modelo de negocio de licencias cruzadas que ya empezaba a consolidarse en la industria del entretenimiento infantil de los 80.

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