Math Gran Prix premia con velocidad extra las respuestas correctas a problemas aritméticos, en un intento por hacer que practicar cuentas se sintiera tan emocionante como una carrera arcade. Es un ejemplo típico del software educativo que Atari produjo para ampliar el atractivo de sus consolas hacia el mercado familiar y escolar; hoy interesa más como curiosidad pedagógica que como juego de carreras propiamente dicho.

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